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RESEÑA DE PELÍCULA – 2001: ODISEA DEL ESPACIO
Clasificada: PG
Año de estreno: 1968
Duración: 139 minutos
Elenco: Keir Dullea
Un monolito rectangular, impasible, enigmático,
negro. La imagen central de “2001: Odisea en
el espacio” es un símbolo elegido para
ser evocativo y circunspecto a la vez. ¿Tabla
bíblica? ¿Microchip gigante? ¿Puerta
interdimensional? Cualquier cosa que sea, usted hablará sobre
ella a su salida del cine.
“2001” encanta por muchas razones diferentes,
incluyendo su escrupulosa exactitud científica,
su vasto alcance desde “El principio del hombre” hasta
la próxima etapa de evolución humana,
su integración sin rival de composición
musical y visual, su osada parquedad de diálogo
y baños de silencio, su secuencia asombrosamente
creativa y sicodélica y sus magníficos
efectos especiales aún antes de la era digital.
Como predicción del futuro, para estar seguro, “2001”,
es bastante irregular. La atención se ha enfocado
este año en la visión de la cinta de
la computadora HAL 9000, supuestamente HAL se conectó al
Internet en enero de 1997, y esto ha sido más
que suficiente en esta era obsesionada con computadoras,
para inspirar portadas de revistas y conferencias
haciendo notar que “2001” “tenía
razón.” Mientras nuestros calendarios
se acercan rápidamente a la fecha de la película,
también observamos que nuestros pasos en el
espacio exterior han sido muchísimo más
tímidos que los imaginados en “2001”.
En todo caso, las predicciones de la cinta nos recuerdan
que el futuro nunca se desarrolla como lo soñamos.
Afortunadamente las predicciones son el aspecto
menos interesante y más descartable de “2001”.
La razón principal por la cual la cinta todavía
retiene nuestra atención –sin exigencias-
aún mucho después de más de
un millón de epopeyas malas de ciencia-ficción
que merecidamente se han borrado de nuestra memoria,
es el respeto por su propio misterio. Su visión
de lo que autores de ciencia-ficción llaman “primer
contacto”, el primer roce del homo sapiens
con otras especies inteligentes, continúa
siendo perturbadora y tentadoramente, espectral.
No hay monstruos de ojos saltones aquí, solo
profundas preguntas que considerar.
Las ambigüedades de “2001” no
son, como es el caso frecuente hoy en día,
un producto derivado del descuido o correcciones
de última hora hechas por un comité;
son una elección deliberada, una preferencia
por una especulación sin solución a
la satisfacción de atar cabos sueltos. ¿Son
los monolitos la chispa de las etapas de evolución
humana, o simplemente son testigos de ellas o irradian
información acerca de ellas a sus creadores
extraterrestres? ¿Por qué la supercomputadora
HAL se vuelve contra sus compañeros humanos? ¿Qué le
pasa exactamente al astronauta Dave Bowman en Júpiter? ¿Qué presagia
la aparición del “Niño estrella”en
estado fetal, flotando en el espacio hacia el final
de la película? “2001” es terca
y (en cierta medida) penosamente, reacia a revelar
sus secretos. (Sé que las novelas “2001” de
Arthur C. Clarke han ofrecido respuestas detalladas
prácticamente a todas las preguntas de la
cinta, y por eso deben ser evitadas.)
La disponibilidad de la película para considerar
preguntas sin respuesta es una función de
la era en que fue gestada. La colaboración
de 1968 entre el director Stanley Kubrick y el maestro
de ciencia-ficción Clarke tuvo lugar en un
tiempo como ningún otro en el cine norteamericano
y en la historia de Norteamérica. Las viejas
formulas ya no funcionaban. Por todas partes, los
artistas respondían abandonando la formula
por completo. Pero la ventana de oportunidades no
permaneció abierta por mucho tiempo, y una
vez que “La guerra de las galaxias” demostró que
los viejos temas y personajes y los artefactos podían
ser resucitados atractiva y lucrativamente, Hollywood,
aliviado, volvió a las viejas formas.
De todas maneras, el poder de ese momento histórico
sigue fuerte. Vi por primera vez “2001” cuanto
tenía 9 años en el año de estreno.
De alguna manera asumí que todas las películas
tenían que ser así: tesoros de moral
y contemplación estética que no proveían
todas las respuestas en el primer contacto. El Hollywood
de hoy no solamente nunca haría “2001”,
sino que también ha olvidado como aspirar
a tales películas. En esta etapa, le tomaría
a los ministerios de un “2001”- estilo
monolito, descubiertos en las partes más altas
de Hollywood Hills, para que la industria del cine
diera un gran salto y cayera en tales vacíos
maravillosos y desconocidos.
POR SCOTT ROSENBERG
21 de marzo de 1997
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